Ryzard Kapuscinski en su libro "Los cínicos no sirven para este oficio"

Ryszard Kapuściński creía que para ejercer el periodismo había que ser un buen hombre o una buena mujer. En Los cínicos no sirven para este oficio el escritor polaco reconstruye los pilares de lo que en su opinión debe ser el buen periodismo, proponiendo un ideario moral y ético del periodista que está cansado de ver agonizar su profesión En uno de los talleres de periodismo que organizaba su Fundación si era lícito reforzar el efecto literario de una crónica, el Nobel colombiano lo tenía claro. Pese a todo, sigue habiendo ejemplos heroicos que llenan de esperanza el futuro del periodismo. Profesionales incómodos para el poder, que se resisten a caer en sus tentáculos, como lo fue Kapuściński, que no sucumbió al espectáculo y que prefirió la verdad a la imparcialidad, en su continua defensa de la importancia de contar el sufrimiento del mundo, de la necesidad de mantener con vida un periodismo que «no consiste en pisar las cucarachas, sino en prender la luz, para que la gente vea cómo las cucarachas corren a ocultarse Es un error escribir sobre alguien con quien no se ha compartido al menos un tramo de la vida. Es uno de los temas centrales de Los cínicos no sirven para este oficio, un libro conversado sobre el trabajo del periodista, sobre sus dificultades y sus reglas, sobre la responsabilidad de los intelectuales que, hoy en día, se dedican a la información. Los cínicos no sirven para este oficio” es uno de esos libros de los que se habla en las Facultades de Comunicación y posteriormente se continúa tratando, durante los años en los que uno ejerce la profesión de periodista. En poco más de cien páginas el lector será testigo de las vivencias y confesiones de Ryszard Kapuściński, un periodista y escritor de origen polaco que se hizo muy famoso gracias a sus escritos sobre temas un tanto escabrosos. Así, se podría decir que en poco tiempo Kapuściński se convirtió en uno de los referentes en el mundo de la corresponsalía. Él quería demostrar que vivimos rodeados de un creciente número de sociedades, culturas, religiones y civilizaciones que son diferentes y hay que adaptarse a la nueva situación global. No dudó nunca en tratar sobre los conflictos acaecidos en Asia, Europa, América y, principalmente, sobre lo que ocurría en África. Por eso, su fallecimiento en 2007 a los 74 años dejó huérfano a una parte del Periodismo. Afortunadamente, siempre nos quedará su legado artístico, así como, el literario y en todo momento podremos leer lo que nos intentaba transmitir acerca del Periodismo, según el autor, para poder comunicar algo debemos tener un conocimiento directo sobre aquello de lo que estamos hablando.

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